COLUMNISTAS

Veracruz: entre los estados más “seguros”

 

Por Raúl López Gómez

Los índices delictivos a la baja no fueron suficientes para mantener  en el cargo a Hugo Gutiérrez Maldonado, como secretario de seguridad pública, que no resistió a las críticas mediáticas y de partidos políticos de oposición, en donde no se le reconoció el positivo desempeñó.

La percepción por parte de la población, ante los problemas internos del personal se evidenció como algo negativo.

En la estadística de los gobiernos estatales veracruzanos, Hugo Gutiérrez Maldonado, duró más de cuatro años en el cargo lo que significó romper los récords de permanencia en el cargo más difícil del gobierno estatal por las circunstancias de un territorio complicado desde hace varias décadas.

La caída de Gutiérrez Maldonado, sorprendió a propios y extraños, pero por tantos conflictos la presión de todas partes lo hizo insostenible en el cargo a pesar de los positivos resultados que tanto se arengaron de un rotundo éxito.

Asume el cargo de secretario de seguridad pública, el capitán Cuauhtémoc Zuñiga Bonilla, con una impecable hoja de servicios.

Las distintas complicaciones de los últimos meses, se acumularon y fue la gota que derramó el vaso para los cambios en la dependencia.

Por cierto, en la UV también existen muchos conflictos internos toda vez que después de la pandemia no se han podido reactivar al máximo las actividades académicas, y las autoridades universitarias se han visto afectadas por la negativa influencia de algunos personajes de la Junta de Gobierno que han pretendido erigirse en dueños de todas las decisiones al interior de la máxima casa de estudios en esta entidad.

Aquí, el secretario de la Junta de Gobierno de la UV, Genaro Aguirre, dio posesión al nuevo secretario académico doctor Juan Ortiz Escamilla.

Ahora lo que faltaba, tiene más protagonismo la Junta de Gobierno de la UV, que las propias autoridades académicas universitarias.

Ya se tiene que reformar los malos criterios dentro de la Ley Orgánica de la UV, y quitarle el obsesivo control de toda la institución a sólo cinco personajes que integran la Junta de Gobierno, con la facultad de que dan y quitan puestos, cuando su función debe ser de vigilancia y regulación de la buena marcha de la institución nadas.

En pocas palabras la UV, anda mal y de malas, y al rector Martín Aguilar Sánchez, no lo dejan trabajar como debe ser. “Y dónde está el piloto”. Andale.

Ahora,con la versión sindical del ingeniero Enrique Levet Gorozpe, de que como dirigente del CONTU, quiere que se le pague más a los maestros, que por cierto ganan más que hijos de líder petrolero la situación se complica.

A ver que pasa, en tiempos de las vacas flacas, sin carne y sin leche, pero los de la alta burocracia académica quieren que se les pague hasta por respirar.

Y el problema es, que ante una grave crisis económica que afecta a todos por igual, no sólo a los maestros, que el chivo les llega gordo cada quincena, y ahora resulta que lo quieren hasta en barbacoa. No se vale. Así las cosas.

 

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