COLUMNISTAS

Movimiento Ciudadano

Por José Páramo Castro

Se dice que el partido más fuerte de la alianza opositora es el PAN, sin embargo, en lo particular ese partido tuvo una votación muy similar a la de Movimiento Ciudadano en los comicios del 5 de junio.

Donde el PAN compitió solo su porcentaje de votación fue muy cercana a la de Movimiento Ciudadano, tal es el caso de Oaxaca, donde este partido que compitió solo en los seis estados obtuvo 3.45 por ciento, mientras que Acción Nacional el 3.95 por ciento.

En las elecciones de 2023, MC podría convertirse en la segunda fuerza electoral del país, sobre todo porque en el PAN la división apenas comienza. El ex gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, encabeza un movimiento que tiene un solo objetivo: destituir a Marko Cortés al frente de esa organización que en cuanto a número de militantes pareciera que está con un pie en la tumba.

 

 

Del PRI y del PRD, ni hablar. Es decir, después de Morena surge Movimiento Ciudadano inevitablemente. Podríamos ver los resultados electorales en Quintana Roo para la gubernatura superaron los 13 puntos. En esa entidad el PRI perdió su registro estatal por no llegar al 3 por ciento. Por su parte, PAN y PRD, juntos, apenas llegaron al 16 por ciento.

A pesar de la dura competencia MC en ninguno de los seis estados donde hubo comicios perdió su registro; sin embargo, el PRD lo perdió en cinco; en Tamaulipas lo había perdido pero no lo recuperó ni con la ayuda de la alianza opositora.

En Aguascalientes tres partidos perdieron su registro a nivel estatal, Fuerza por México, (1.38 por ciento); Partido Verde (0.71 por ciento y Partido del Trabajo (0.85 por ciento). En Durango, perdió su registro el PRD (2.73 por ciento); Partido Verde (2.63); Partido Redes sociales Progresistas (2.13).

En Quintana Roo es donde más partidos perdieron su registro, y donde Movimiento Ciudadano mostró mayor Fuerza. Ahí se quedaron sin registro PRI, PRD, PT, Confianza por Quintana Roo y Fuerza por México que apoya todavía el senador Monreal.

 

 

Esto quiere decir que si las elecciones del pasado junio no hubiera tenido el nivel tan alto de abstencionismo, más partidos se quedarían sin registro y Movimiento Ciudadano se hubiera fortalecido más. En comparación con otras elecciones Movimiento Ciudadano persiste en competir solo, incluso en las invitaciones que le han hecho para integrarse a la alianza opositora, cuyos integrantes están en su peor momento tanto en lo individual como en conjunto.

Las divisiones entre estos tres partidos, con una militancia que no quiere a sus dirigentes y que pugnan en el interior por su inmediata destitución podría producir una desbandada masiva que nutra a Movimiento Ciudadano, posiblemente también a Morena, pero al tratarse de personas que no se identifican con la actual política el mayor porcentaje de esa salida beneficie al partido de Dante Delgado. Lo cierto es que la salida de cintos de militantes de los partidos que integran la alianza, es inevitable.

Movimiento Ciudadano se presenta como una opción válida, con mayor fuerza que cualquier partido de la alianza en lo individual, las elecciones del 2023 pueden fortalecerlo y llegar a 2024 con una batería de candidatos y propuestas fuerte y con presencia en todo el país.

 

Ahora sólo le falta escoger muy bien a sus candidatos.