COLUMNISTAS

Cinismo o descaro de ministros al violar la Constitución

 

Por José Lima Cobos

Si los ministros de la Suprema Corte de Justicia afirman que por ellos hablan sus sentencias y que se constituyen en celosos guardianes, quiere decir que no entienden, o no quieren entender lo que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos precisa, de manera contundente “que ningún servidor público podrá recibir remuneración por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión mayor a la establecida para el presidente de la República en el presupuesto correspondiente”, luego entonces esta violación es grave y motiva responsabilidad o por lo menos la devolución de lo percibido indebidamente, pues son cientos de millones de pesos que se deben reintegrar, pero ya a la Hacienda Pública de otra suerte, se convierten en delincuentes legales y sin autoridad moral o jurídica para firmar ninguna sentencia.

En el año del 2009 se reformó el Artículo 127 Constitucional, sin embargo, los primeros en violentarlo fueron los ministros que a partir de esa disposición -o que ya ellos se habían fijados salarios y privilegios-, tenían vamos aceptarlo un derecho adquirido, pero quienes se incorporaban, por los nuevos tenían que ajustarse que ajustarse y no agandallase como lo hicieron y al contrario de manera descomunal se elevaron sus remuneraciones y privilegios lo que es condenable, más aún, en clara connivencia, ampararon a  los organismos autónomos para que hicieron lo propio, ominoso ejemplo que se trasladó a los ayuntamientos de todo el país, en donde existe un crisis económica de suyo insalvable, por aquello, que su autonomía e independencia es carta abierta para robar.

 

 

SIN RESPETAR LA LEY

Causa escozor escuchar a quienes se dicen defensores de la Constitución y sus leyes que al protestar el cargo juraron hacer respetar, – Piña Hernández y Pardo Rebolledo- cuando en la práctica sucede lo contrario y se acusa un desprestigio de manera exponencial, porque la opinión publica los critica más ahora en que se conocen los despilfarros que abruman ante la miseria en que se debate la nación,  por la existencia de una burocracia que llegó para servirse de los bienes de la nación, pues cuentan con un fondo de resguardo de más de veinte mil millones de pesos cuando deberían de regresarse al Estado, por así disponerlo la ley federal de contabilidad y responsabilidad hacendaria que violan  los ministros y muchos otros angelitos que, como el INE, con el pretexto de la democracia, atracan y saquean a la nación.

Si se observa que todos  los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es producto de un dedo -el presidencial que es el único facultado para proponerlos al Senado de la República- y que es resultado de intereses de “grupos de poder” que viven de la oligarquía criolla y de ahí se nutren, ya en el cargo están al servicio de ellos, olvidándose de la existencia de que existe un pueblo que tiene como en el porfiriato, “hambre y sed de justicia”, pero que se niega, porque el pueblo no cuenta, solo la acumulación de la riqueza en pocas manos.

En una revisión a los bienes de los once ministros del años 2009 a la fecha de esa reforma, se han embuchacado cientos de miles de millones de pesos que, si se aplicará la ley, es claro enriquecimiento ilegítimo que, si existiera vergüenza, debería ser devuelto y castigar a los culpables, sin ningún miramiento ni contemplaciones, porque, o hay justicia para todos o no habrá paz ni justicia para nadie.

Se indigna a la sociedad con esas actitudes grotescas cuando, sobre todo, se presume de lo que se carece y si el buen juez por su casa en empieza, que comience el retorno de esos bienes que son del pueblo y de esa oligarquía que es la única causante de la violencia y las subversiones, pues si se sirve al pueblo y su subsistencia  deja de ser  cada vez más apremiante, se puede contar con la armonía social y el enojo se disipa, ahí está la prueba cuando, -se ve que un gobierno  se maneja con transparencia y abiertamente al servicio de las mayorías-, las mujeres que salieron a las calles a reclamar su presencia, desfogan su enojo, agrediendo y gritando pese a que el gobierno actual es totalmente feminista, mucho ha cambiado, porque en la actual administración se privilegia la paridad de género.

Las componendas y trastupijes de los de arriba, medran con los de abajo de ahí por lo menos la existencia de cerca de quinientos mil millones de pesos inutilizados que se manejan en la opacidad, cuando debería de estar al servicio de la nación, es decir, la nómina de la burocracia tiene que estar en el gobierno y no en sus dependencias públicas que privilegia la corrupción, es el ahora o nunca, pero para siempre.

Sin embargo, por si lo anterior fuera poco, los ministros de la Suprema Corte de Justicia están al servicio de los grandes intereses, ahí está un ejemplo claro. Si el Artículo 105 Constitucional establece las acciones de inconstitucionalidad y controversias y su ley reglamentaría prohíbe que se conceda la suspensión contra una ley el ministro Pérez Dayan, de triste memoria- pues junto con Medina Mora, Franco, Margarita Luna, Laynes y Esquivel Mossa, aprobaron el lavado de dinero con la tesis jurisprudencial que prohíbe al gobierno mexicano congelar cuentas, si es que no existe una petición de un gobierno extranjero- concede la suspensión contras la leyes electorales, razón suficiente para exigirle responsabilidad y nada se hace, luego entonces, no nos quejemos de que dos extranjeros norteamericanos  pidan a su congreso que se expida una ley y que sus tropas ingresen a asesinar a los narcotraficantes, ya que la tibieza del gobierno-abrazos y no balazos, eso quieren, -,si  se  refleja  que, los que aplican las leyes, las violentan  de manera criminal, como se reseña.

 


 

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