COLUMNISTAS

¿Se pueden evitar plagios en las tesis profesionales?

 

Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

Derivado del escándalo en el que quedó envuelta la Ministra de la SCJN, Yasmín Esquivel Mossa, con el tema del supuesto plagio de su tesis de licenciatura (presentada en septiembre  de 1987), a la que se le atribuye ser una copia fiel de un trabajo recepcional realizado un año antes por el abogado  Edgar Ulises Báez Gutiérrez (publicada en julio de 1986),  -trabajos recepcionales que fueron dirigidos curiosamente por la misma persona , Mtra. Martha Ramírez Ortiz, catedrática de tiempo completo (TC) de la Escuela de Estudios Superiores (FES) Aragón-, puso en entredicho el prestigio no solo de los autores de las tesis, sino también del nivel del profesorado y, lo más injusto, la imagen de la propia Universidad Nacional Autónoma de México /UNAM), que hoy se obliga a dirigir la mirada hacia este tema preocupante para tomar las medidas pertinentes, revisando especialmente su reglamentación interna para hacer más claros y exigentes los procedimientos recepcionales y de esta manera evitar se den otros casos en el futuro.

Quienes hemos dedicado una buena parte de nuestra vida a la academia universitaria, 40 en mi caso como docente y, en su momento, habiendo tenido la oportunidad de dirigir una Facultad en la Universidad Veracruzana por 9 años, además de haber impartido por décadas las materias de Metodología de la investigación y Seminario de Elaboración de Tesis, podemos decir con toda certeza, que el problema no es nuevo ni sencillo, que este  involucra directamente a todos los actores del Sistema de Educación Superior, alumnos, maestros y autoridades,  y desde luego, a la propia Secretaría de Educación Pública.

  • En el caso de los alumnos, porque existen vicios que estos vienen arrastrando, tales como: cero hábitos de lectura, faltas de ortografía, pésima escritura, ausencia del sentido de la redacción, y, sobre todo, carencia de razonamiento lógico. Y estas son fallas que las traen consigo desde la formación básica, media y media superior.
  • En el caso de los maestros, cuando por desgracia, estos poseen deficientes perfiles para impartir las materias relacionadas con el pensamiento crítico, metodología de la investigación y los seminarios recepcionales, mismas que, o no dominan o simplemente no les otorgan la importancia que estas tienen, por lo tanto, poco pueden ofrecer en su enseñanza. 
  • En el caso de las autoridades universitarias y del sistema educativo del país, por no generar mecanismos administrativos y académicos, que obliguen a las Instituciones a ser más acuciosos en el control de las modalidades de titulación del alumnado , porque no solo se trata del daño que causan al prestigio institucional, si no sus efectos en los sistemas laborales en general, porque ingresan a los sistemas productivos, profesionistas titulados con trabajos recepcionales “cuestionables o falsos”, que les pueden llevar a impugnaciones y demandas más adelante.

Luego entonces, es inconcebible que se continúen cometiendo: plagios, simulación de investigaciones, trabajos prácticos no realizados (inventados) o realizados por otras personas que cobran por los servicios, o en el peor de los casos, pago de favores a los directores de tesis o catedráticos por sacar proyectos sin calidad, etc., porque ponen en entredicho la calidad de la formación y sobre todo la ética profesional que todo egresado de una universidad o de una IES, está obligado a demostrar. 

Igualmente, vale la pena comentar que los trabajos recepcionales en las IES están ligados a otras actividades académicas muy importantes:

La eficiencia terminal. Pues en la mayoría de las universidades, sean públicas o privadas, buscan disminuir el rezago de estudiantes que no se gradúan, y que llega a ser muy alto en algunas de ellas, haciendo que las autoridades busquen alternativas para poder obtener el mayor número de graduados, en ocasiones, solo buscando alcanzar metas en cifras en la eficiencia terminal y descuidando la calidad y seriedad de los trabajos recepcionales.

Las modalidades de titulación. Cada universidad establece en su reglamentación interna, en particular en su Reglamento de Alumnos, las modalidades a las que este puede optar para obtener el grado. Entre las opciones comunes están: a) trabajos recepcionales escritos y/o prácticos (tesis, tesinas, investigaciones documentales o de campo), b) casos prácticos, c) por promedio, d) a través de estudios de postgrado, e) por examen general de conocimientos o examen general para el egreso, entre otras. Y todas las modalidades son importantes y nunca se debe prescindir de ellas. Pero en cada una de estas se requiere, por lógica, cubrir ciertos requisitos que el alumno debe cumplir ante la institución y, esta última confiará, en que, quien dirija el trabajo, va a actuar éticamente para lograr un resultado con calidad.

El control de las asesorías de tesis. Pocas son las entidades académicas que se preocupan por generar sistemas de control interno de los trabajos recepcionales, desde su elaboración hasta su conclusión. En la medida de que una entidad académica, sus autoridades y maestros, definan los procedimientos de control de los trabajos recepcionales, los problemas pueden ser minimizados, para que independientemente de quién dirija una tesis o documento recepcional en proceso de construcción, el protocolo deba ser registrado ( por el alumno y el maestro) ante la administración escolar o por comisiones que emanen de los Consejos técnicos, para llevar su seguimiento, cuidándose principalmente que los títulos y contenidos no sean similares y ello no se preste a prácticas indebidas o ilegales. Y otro aspecto que pocos recurren a él pero que es muy valioso, útil para evitar plagios, que el titulado registre su documento en Indautor (Instituto Nacional del Derecho de Autor), para tener mayor seguridad jurídica. 

En suma, “después de niño ahogado, pozo tapado “, pues sí, desgraciadamente así es. Pero, lo más importante es que en adelante, exista la voluntad de corregir lo que se ha hecho mal, para no repetir casos vergonzosos que empañan la credibilidad de las instituciones educativas de nivel superior, pero sobre todo de los profesionistas – que no dudo que sean capaces-, pero que por un “detalle” como el citado, corren el riesgo de quedar marcados para siempre.

Gracias y hasta la próxima.