Enrique Peña Nieto volvió a colocarse bajo los reflectores, pero esta vez no por una declaración política. El expresidente mexicano fue captado entre los invitados a la boda del cantante israelí Omer Adam y Sacha Israelovich, realizada en Portofino, Italia.
Videos difundidos en redes sociales muestran al exmandatario vestido con traje oscuro y portando una kipá durante la presentación del cantante de música jasídica Motty Steinmetz, quien participó en la celebración efectuada el 26 de agosto.
La presencia de Peña Nieto llamó todavía más la atención porque, según reportes periodísticos, habría coincidido con el empresario israelí Avishai Neriah, mencionado anteriormente en una controversia relacionada con contratos otorgados durante el sexenio priista y la adquisición del programa de espionaje Pegasus.
En 2025, el periódico israelí The Marker publicó información sobre documentos derivados de una disputa entre Neriah y el empresario Uri Ansbacher. En ellos se habría hecho referencia a una inversión conjunta de 25 millones de dólares vinculada con un alto funcionario del Gobierno mexicano, a quien el medio identificó como Peña Nieto.
La investigación periodística no precisó el destino del dinero. No obstante, una fuente consultada por ese diario afirmó que parte de los recursos presuntamente pudo utilizarse para gastos políticos relacionados con la campaña presidencial de 2012.
Tras la publicación, Peña Nieto rechazó categóricamente las acusaciones. Las calificó como falsas, negó haber recibido aportaciones o participado en la asignación de contratos y aseguró no conocer a los empresarios señalados.
La Fiscalía General de la República abrió una investigación y solicitó información a las autoridades israelíes; sin embargo, indicó entonces que no contaba con elementos suficientes para confirmar las versiones difundidas.
Durante el gobierno de Peña Nieto, distintas instituciones mexicanas compraron Pegasus bajo el argumento de utilizarlo contra la delincuencia organizada. Investigaciones posteriores documentaron que periodistas, activistas, defensores de derechos humanos y políticos fueron seleccionados como posibles objetivos de vigilancia.
Hasta el momento, la aparición de Peña Nieto en la celebración está documentada mediante fotografías y videos; cualquier presunta relación con los señalamientos económicos continúa sin una resolución judicial pública.
