CENTURIÓN VS LA CORRUPCIÓN
Por: Lic. Alberto Woolrich Ortiz
La autoría de los conceptos que ahora mis amables lectores tienen en su posesión se le atribuye a Don Julio César Orozco Posadas, quién es una eminencia en el campo de la justicia, el estudio y la enseñanza, al mismo tiempo, se le atribuye ser un Centurión en la lucha contra la corrupción. A pesar de que algunos políticos ignorantes viciosos del pensamiento de Andrés Manuel López Obrador lo duden; sus argumentos y aportaciones al mundo de la procuración e impartición de justicia son notables y vale la pena el adentrarnos un poco en su forma de pensar.
No es sencillo hablar con exactitud sobre los conocimientos de alguien tan peculiar como Julio César, pero con el fin de darle un mayor significado a su saber tendré que repetir uno de sus recordados conceptos: “toda conducta delictiva de un criminal gobernante se hace más o menos grave, según la cercanía que se tenga con Andrés Manuel López Obrador”.
Julio César Orozco Posadas es un jurista, conocedor de los adentros de la fiesta brava y amigo sin par, de joven perteneció a la generación 1965-1969 de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Pocos años después y gracias a su talento su Alma Mater lo invitó a formar parte de su plantel docente y lo aceptó como un gran catedrático. Gracias a su liderazgo y la calidad de sus conocimientos convirtió a “Acatlán” en una de las más importantes forjadoras de grandes juristas y dicho plantel de estudio, al igual que la facultad que lo vio nacer, se convirtieron con el paso del tiempo, en los grandes representantes de la lucha contra la corrupción en el ámbito de procuración e impartición de justicia.
En sus enseñanzas siempre expresó y defendió a aquellos impartidores de justicia que se apegaban al espíritu de la carta de Carranza. Lanzó consignas contra jueces venales e ignorantes, en los más críticos momentos alzó su voz diciendo: abdicare ignorantia (acabar con la ignorancia), sus conocimientos siempre se encuentran ajustados a la Carta de Carranza.
Su actuar y su fuerza siempre ha sido dirigida a que los gobernantes entiendan, que cualquier conducta legal, decente o corruptiva, se encuentra regulada por el derecho como supuesto condicionante de la norma y de esta suerte se debe de observar que en actos de corrupción se debe de encarcelar.
Ojalá muchos gobernantes de México siguieran ese ejemplo en la forma de pensar del llamado “Centurión”.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México

