Opiniones con carga expansiva
La narco-política persiste: la abogacía independiente lo sabe, pero no ha logrado que el Poder Ejecutivo Federal actúe y ordene que la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial Federal la investigue y se sancione al responsable de su creación. En gran parte por que la procuración e impartición de justicia nos mantiene en espera de que fenezca la corrupción que los invade y, en parte también, porque, los que han intentado indagar a la narco-política en casos concretos, se han visto bloqueados por la misma jerarquía institucional.
La política que imperó durante el neoliberalismo y siguientes gobernanzas se fundó en separar la justicia del conocimiento de los delitos cometidos por narco-políticos. Por un lado, la incompetencia y complacencia de las instituciones para indagar, reprimir y extinguir ese deplorable fenómeno político; por otro, la complicidad y pasividad para otorgarle perpetuidad a la corrupción y gananciales que provee.
De este modo se ha asegurado que agentes del ministerio público, jueces, fiscales y magistrados, queden sujetos a las reglas que se emitan desde el Ejecutivo.
Es cierto, también que las instituciones de procuración e impartición de justicia fueron “tocadas” por esa anomalía. Pero sus posicionamientos jurídicos lo fueron más, pues encontraron apoyo en expresiones y actuares de diputados, senadores y gobernadores que, pese a que la opinión pública los reprobara, esos mal nacidos estaban demasiado acostumbrados a los beneficios económicos que se obtienen de ello, a pervertir la norma, a la corrupción y al desamor por México.
Los estudiosos del Derecho no deben de resignarse a ese abuso de poder mediante el cual se obtienen fuertes beneficios económicos para los partidos políticos y gobernantes, en contra de lo que disponen la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las normas éticas. La política y la justicia no se deberían de haber involucrado, como aconteció, con dinero proveniente del narcotráfico.
Esas togas de pensamiento y acción desean que se rompan esos tabúes que socaban los cimientos de nuestras instituciones y que originan una vergüenza para nuestra Patria.
La abogacía independiente no será ni extensa ni numerosa, comparada con los adeptos a cierta forma de gobernar, pero sus opiniones jurídicas, actitudes, rechazos y acciones contienen una fuerte carga legal que hoy resulta expansiva, singularmente para aquellos abogados que bregan por la justicia y que siempre intentan defender la dignidad de la Patria.
Es cuánto.


