INTERNACIONAL

Nuevas medidas en EU para control de armas de fuego

El gobierno de Joe Biden anunció ayer nuevas medidas de control de armas de fuego incluyendo la verificación de antecedentes de compradores, pero podría ser demasiado tarde, ya que hay más de 430 millones de armas de fuego circulando en manos privadas en Estados Unidos, y un segmento significativo de los dueños de éstas percibirán estas medidas como otra violación más a sus libertades, ya que creen firmemente que es posible que se requerirá violencia para proteger el “American way of life basado en tradiciones de Europa Occidental”.

“Cada año, miles de comerciantes sin licencias venden decenas de miles de armas sin una verificación de antecedentes (de sus clientes), incluyendo los no aptos –abusadores domésticos, criminales violentos y hasta menores de edad. Esta falla en nuestro sistema federal de verificación de historial ha causado dolor y sufrimiento inimaginable”, declaró la vicepresidenta Kamala Harris al anunciar las nuevas medidas.

Esos protocolos obligarán ahora a cualquier vendedor, aun afuera de una tienda o comercio, a obtener una licencia para tener la autorización oficial de expender artefactos con capacidad de fuego, así como para realizar una verificación de antecedentes de todo comprador. El Departamento de Justicia calcula que existen más de 20 mil comerciantes sin licencias en este país y que estos son la fuente de más de la mitad de los productos ilegalmente traficados en Estados Unidos.

Pero no se aborda el mar de armas ya en manos de la población civil estadunidense, con cálculos de que son más de 430 millones en total. Y las nueve medidas se anuncian la misma semana en que el Programa de Prevención de Violencia de la Universidad de California en Davis emitió un nuevo informe Firearm ownership and support for political violence in the United States, que después de entrevistar a más de 13 mil personas en 2022 –45 por ciento de ellos con armas– concluyó que los dueños de artefactos con potencia de fuego eran más proclives a considerar que la violencia es usualmente o siempre justificada para alcanzar objetivos políticos específicos.