Las comunidades ubicadas en el valle del río Bhote Koshi, en Nepal, enfrentan una nueva evacuación ante el riesgo de que dos lagos formados tras el colapso de un glaciar provoquen otra inundación repentina.

La advertencia activó el desplazamiento de familias que apenas comenzaban a dimensionar los daños ocasionados por la avalancha de agua, hielo, rocas y lodo que arrasó viviendas, caminos y otras estructuras en la región fronteriza con el Tíbet.

Por la única carretera disponible en el valle comenzaron a descender vehículos cargados con colchones, ropa, recipientes, alimentos y animales. Mientras algunos habitantes buscaban alejarse de la zona de peligro, otras personas intentaban avanzar en sentido contrario para localizar a familiares de quienes no tienen noticias desde la emergencia.

Los daños en la carretera, los desprendimientos y el lodo redujeron varios tramos a un solo carril, lo que complicó las labores de evacuación y el ingreso de los cuerpos de rescate. Elementos del Ejército y de la Policía organizaron el tránsito, mientras helicópteros fueron utilizados para trasladar personas y entregar suministros en localidades aisladas.

Dos lagos mantienen en alerta a las autoridades

Funcionarios nepaleses informaron que mantienen vigilancia sobre dos depósitos de agua formados después del desprendimiento glaciar. Las imágenes satelitales mostraron que uno de ellos comenzó a liberar agua, pero el segundo, de mayor tamaño y sin una salida visible, continúa creciendo.

El peligro permanecerá mientras ambos lagos no hayan drenado por completo, debido a que la acumulación de agua podría ejercer presión sobre las barreras naturales de hielo y escombros y provocar un nuevo desbordamiento.

La complicada geografía del Himalaya dificulta la observación directa, por lo que las autoridades utilizan imágenes satelitales para evaluar los cambios. También contemplan colocar cámaras y sensores río abajo para fortalecer la alerta temprana.

Algunos habitantes señalaron que durante la primera inundación apenas tuvieron tiempo de reaccionar antes de que el agua destruyera gran parte de sus comunidades. Ante la nueva advertencia, numerosas familias optaron por abandonar la zona con las pertenencias que lograron rescatar.

Las operaciones de búsqueda continúan, aunque las autoridades mantienen restricciones en los puntos de mayor peligro para evitar que habitantes y rescatistas sean sorprendidos por otra crecida.