COLUMNISTAS

Los abajo firmantes

Por José Páramo Castro

Si restamos de o supuestos periodistas de los abajo firmantes, a quienes tuvieron un cargo en los sexenios anteriores y a los que recibieron grandes cantidades de dinero durante ese lapso, quedarían dos o tres personajes que sin serlo protestan por algo que no entienden.

La conferencia matutina del Presidente has ido siempre una piedra en los zapatos para quienes están acostumbrados a dar su muy propia versión de la realidad en los medios convencionales. Es decir, al parecer les coartan su creatividad a la que están acostumbrados ese tipo de periodistas que, en realidad, nunca lo fueron, por eso les crearon el mote de “líderes de opinión” para darle algo de legitimidad a su trabajo, el cual deja mucho que desear en cuanto a apego a la verdad.

Los periodistas que defienden el pasado, que no quieren las mañaneras, que interpretaban los boletines de acuerdo con sus intereses, a los que estaban en las nóminas de las diferentes dependencias de gobierno, siempre tuvieron un guion que les ordenaba seguir. Un texto idéntico que al parecer una versión oficial se proponía como una realidad paralela.

La insistencia de desarticular cualquier logro del actual gobierno o de sus integrantes, el nado sincronizado siguió teniendo vida y práctica, aunque nunca haya tenido vigencia y mucho menos legitimidad. Debe tomarse en cuenta que el periodismo en México en cien años nunca fue cuestionado hasta que apareció la Mañanera y los desenmascaró y los desestabilizó.

 

 

Cuando a los dueños de los periodistas no les conviene algún nombramiento dan instrucciones para bloquear dicha disposición. Por lo regular con mentiras. Es el caso de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, a quien denunció el pseudoescritor Guillermo Sheridan, por asegurar que su tesis de licenciatura fue plagiada.

El medio donde trabaja Sheridan es Latinus, la plataforma subsidiada por Roberto Madrazo, Silvano Aureoles, Miguel Alonso Olamendi, Alexis Nickin Gaxiola, entre otros emisarios del pasado, quienes hacen de la consigna una supuesta información.

La escuela aludida, sinodales, catedráticos desmintieron la versión luego de analizar el caso, pero la aclaración se dio a conocer en los medios tres días después a pesar de que se difundió con puntualidad.

Las críticas fortalecieron a la ministra Yasmín Esquivel, luego de las opiniones de sus maestros, compañeros sinodales, compañeros, que la hacen ver, con claridad como una singular profesional de las leyes.

 

La embestida contra la ministra tuvo varios frentes, el Twitter, las denuncias mediáticas, y las declaraciones. Todas con el mismo texto. Así lo reprodujeron en sus espacios Claudio X. González, Fernando Belaunzarán, Eduardo Ruiz Healy, Pedro Ferriz Híjar, Roberto Madrazo, María Scherer, Héctor Aguilar Camín, Max Kaiser, entre otros. Todos los testo iguales, bajo una misma orden. Esos mismos se autodenominan periodistas en la carta de los abajo firmantes y tienen intereses en la designación de la próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los medios como El Universal o Proceso mantuvieron la noticia del supuesto plagio cuando 48 horas antes de que Martha Rodríguez, directora de tesis de la ministra Yasmín Esquivel certificara que no hubo plagio.

A los periodistas no los crea el título universitario ni un espacio en algún medio sino su lealtad a la verdad, y en eso muchos de los que así se consideraban resbalan o caen. Hay otro grupo que intenta hacer creer a los ingenuos que son periodistas por el simple hecho de firmar cartas en defensa de otros periodistas, firma que los legitima como comunicadores profesionales. Esta firma trata de legitimar. Es como si cada persona que protesta por la falta de medicamentos se convirtiera en médico. Periodistas y verdad en México tienen, a veces, muchos kilómetros de distancia.

 

**Las columnas firmadas en este medio son responsabilidad de quienes las firman**