COLUMNISTAS

La ética y la narco-política

Redactar, informar, litigar, transmitir ciertas opiniones, resulta para quienes cotidianamente ejercemos la noble profesión de la abogacía, no sólo una obligación para con México, si no un deleite personal, que nos libera como por encanto de opiniones políticas que resultan ser adversas a la justicia, que de otra suerte, se quedarían en expresiones mañaneras, sin la oportunidad de conocer el verdadero valor que adquiere nuestro Pacto Federal.

Debo sin duda, al presente medio de información, la inapreciable oportunidad que brinda a la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, para expresar disímbolos conceptos sobre aquello que sostiene la Primera Magistrada de la Nación en sus conferencias matutinas.

Las leyes, la justicia y la política, con independencia de la más o menos y radical variante a propósito de esos temas, se han expuesto mañana con mañana en Palacio Nacional, esos conceptos vertidos por la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, giran en torno a la narco-política, más aún, en torno a todo aquello que lo especifica como tal y lesiona a nuestro Estado de Derecho.

Todos los gobernantes del neoliberalismo y/o de la Cuarta Transformación de la República que han intentado explicar y justificar el fenómeno de la narco-delincuencia-política, no han podido tomar en cuenta el elevado contenido de las disciplinas denominadas ética y política.

No son pocos los presidentes Constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos que han estimado, desde los albores del neoliberalismo hasta nuestros días, que los ingresos propiciados por la narco-política favorecen a sus mandatos.

La abogacía independiente de la Nación opina lo adverso, antepone los conceptos de ética y política para mantener vigente a nuestro Estado de Derecho. Ética y política no sólo se relacionan mutuamente, tienen un objeto común, ya que la ética forma parte de la política, debido a que la primera se ocupa de la actividad que debe de prevalecer en los gobernantes.

En el Libro Primero de “Ética a Nicómaco”, escrito por Aristóteles, se ilustra diciendo: “La ciencia soberana es, con evidencia, la política. Desde el momento que la política se sirve de las demás ciencias prácticas y legisla sobre lo que debe de hacerse y evitarse”.

Luego entonces, cabe preguntar ¿seguirá la narco-política rigiendo los destinos de nuestro Estado de Derecho?.

Es cuánto.