COLUMNISTAS

Información basura

Por José García Sánchez

Si la población creyera en los medios como hace tiempo lo hacía, las encuestas de intención del voto en los seis estados de la República donde habrá elecciones no favorecerían a Morena. Las campañas de desgaste de los medios convencionales no sólo en esas seis entidades sino en el resto del país, insisten en desacreditar candidatos, funcionarios y militantes del partido en el poder.

 

Una de las atares más consistentes de los medios convencionales principalmente televisión, impresos y electrónicos es la de crear un ambiente de adversidad contra todo lo que tiene que ver con la Cuarta Transformación por el hecho de que desde que inició la actual administración pública se les redujo considerablemente el subsidio que emanaba de los tres niveles de gobierno.

 

 

Las Fake News no sólo son una moda sino una herramienta articulada y parte de la metodología de una oposición que ante la impotencia de ganar en las urnas inventa una realidad paralela para evitar el triunfo del contrincante.

Una de las herramientas que intenta manipular la percepción de la realidad y cambiar la realidad es el teléfono celular, donde cualquier puede escribir una notica y asegurar que es cierta, sin serlo. Todavía hay personas quienes cosieran que basta y sobra con el hecho de que se publique un mensaje por ese medio para acreditar como verdadero el contenido.

 

Más del 90 por ciento de los mensajes de WhatsApp son falsos; sin embargo, proliferan sus contenidos como reales.

 

A través del celular no hay manera de rastrear el origen del contenido para un ciudadano común y corriente y en algunos casos terminan por dar por cierto lo que se inventa con la intención de desgastar al gobierno. Afortunadamente la repetición de estos mensajes y su posterior desmentido ha obligado a la población a desechar, o por lo menos dudas de esos contenidos, para los que no hay regulación alguna y por lo tanto nadie puede sancionarlos.

Sin embargo, los medios de comunicación convencionales también gozan de impunidad a pesar de que son desmentidos una y otra vez y no terminaría una transmisión diaria que denuncie este tipos de hechos porque ocurren en todo momento.

 

Al no haber fuente que se cite en los mensajes del celular debe dudarse más aún. Si bien en su n medio de comunicación e información el watts, también es un medio de comunicación y, por lo tanto e manipulación. No todo es manipulación, pero toda manipulación se disfraza de información.

 

Así, se manipulan noticias, encuestas, accidentes, se habla de información filtrada cuando sólo son inventos para convertir el teléfono celular en una fábrica de mentiras donde cada quien escoge la noticia que vaya más de acuerdo con su forma de pensar independientemente si es verdad o mentira.

Las trampas de los medios son muchas y las han practicado desde hace más de un siglo, tiempo en el que han vivido en sociedad con el gobierno el cual otorgaba, indiscriminadamente, un enorme subsidio para permitir que la Secretaría de Gobernación se convirtiera en el verdadero director editorial de las noticias de cada día.

Era común que desde las oficinas de Bucareli se llamara al propietario del medio para pedir la cabeza de tal o cual reportero, analista, columnista o fotógrafo que no le agradaba al presidente de la República o al secretario de Estado. Los medios obedecían, su obediencia tenía una recompensa mensual en dinero y canonjías.

Aquí no se trata de cuestionar la democratización de la actividad periodística que debe ser como la participación ciudadana, extensa y profunda sino de la maquinaria política e ideológica que hay detrás de las Fake News y que terminan por confundir a la población sobre una realidad que veces sólo falta observarla para desmentir mucho de la basura que llega por el celular.