COLUMNISTAS

El intelectual Google Maps

 

Por José Páramo Castro

Acostumbrados como estaban los conservadores disfrazados de intelectuales a creer que su palabra era ley, uno de ellos Héctor Aguilar Camín, rayó en el absurdo, independientemente de que mostró un gran desconocimiento sobre las tareas que realiza Google Maps, un buscador exclusivo para tareas de geolocalización, es decir, consiste en obtener la ubicación geográfica. Porque según él, la prueba fehaciente de que hubo muchísimos más de los asistentes a la marcha del domingo llegó a más de 800 mil personas, quizá Aguilar Camín haya tenido la ociosidad de contar pixel por pixel o contó las personas en la foto de la marcha donde la oposición echando mano de Photoshop agregó puntos blancos llenando los espacios vacíos.

La medición de Google Maps no implica gente, nunca lo hace, sólo ofrece ubicación de perspectiva satelital y aérea, pero ofrecer esas imágenes no establece un conteo de la magnitud caricaturesca que Aguilar Camín señala.

Por otra parte, ese conteo de 803,378 asistentes, implicaría que la empresa estaría asomando la cabeza a condiciones políticas de México, lo cual tiene prohibido y no es su propósito. Es lo malo de hablar sólo porque no se sabe qué hacer ahora con la boca. Lo rebasó el progreso y la tecnología lo dejó en la era cuaternaria.

 

 

De Google Maps se desprenden otros servicios como Google Moon, Google Earth, Google Local Guide, Google Google Send-to-car, Google Street View, Google Business, pero nunca Google “Contador de Personas”.

Google Maps es un servicio de ubicación y no realiza ese tipo de mediciones o contar con la certeza de esa precisión podría convertirse en el mejor guardián de la seguridad y en el mejor espía, lo cual no es así a menos que Aguilar Camín diga lo contrario.

Ni el pentágono de Estados Unidos que tiene acceso a esa tecnología no la utiliza, porque sus acciones caerían en tareas de espionaje.

Lo cierto es que la marcha decepcionó a los organizadores y les anunció una muerte cercana, por eso tuvieron que apoyar los agónicos partidos de derecha PAN, PRI y el otro.

 

¿Y LOS DRONES?

Más de uno de los organizadores tenía listos decenas de drones para que volaran por Reforma para mostrar la fuerza que nunca existió en esa avenida. Nunca hubo una visión real realizada por drones. No hubo vista aéreas sólo desde edificios altos. Las vistas aéreas son fotos alteradas donde según se ha mostrado con claridad y bajo la precisión de aparatos. Las únicas vistas aéreas fueron las de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CdMx, que arrojó a conclusión de 12 mil participantes.

Para Aguilar Camín, autodenominado intelectual, del pasado desde luego, los asistentes a la marcha el 14 de noviembre fue un ejemplo de valentía y muestra de la sociedad. Ni una ni otra. Fue producto de la manipulación de los medios, donde él tiene influencia y una desinformación que es también influida por él y muestra clara es la tergiversación de la visión de la marcha. Porque a pesar de decirse un hombre inteligente no le importó la estulticia que caracterizó a la mayoría de los manifestantes, ni su ignorancia, ni su desinformación, ni siquiera sabía la causa de las marchas.

La inmediata reacción de una persona amante del pensamiento, más aún del pensamiento crítico, es analizar la calidad intelectual de los manifestantes que obviamente era muy pobre, pero eso al gran señor de las ideas no le importó. Simplemente da de alta una marcha como si hubiera sido un éxito sin reparar en el nivel cultural de sus asistentes.

 

 

EL CHAYO

Lo que debería dar a conocer Aguilar Camín es que la billetera de Carlos Salinas de Gortari al poder, se abrió para el escritor, prácticamente desde la llegada al poder del usurpador, según relata la revista Contralínea desde “el 7 de abril de 1989, Aguilar Camín emitió el primer “recibo provisional” con su firma autógrafa a cambio de un cheque por 250 millones de pesos de aquella época”.

Por motivo de un adelanto para realizar un estudio llamado “El desafío educativo”, como si al salinato le hubiera interesado la educación, –con un secretario como Ernesto Zedillo–, sin licitación de por medio.

A poco más de un año, tiempo excedido de los seis meses que debió entregar el estudio, Aguilar Camín solicitó a Salinas un complemento de 115, 920 mil pesos, adicionales a los ya pagados 248 millones 220 mil pesos.

Señala la investigación de este medio que “Otro pago ocurrió el 18 de octubre del mismo año. El cheque se emitió a favor del CICC por 795 millones 880 mil 500 viejos pesos. Para entonces, Aguilar Camín aún no había entregado el estudio para el cual fue supuestamente fue contratado. El recibo de ese pago lo firmó el propio escritor y está fechado en Los Pinos, DF. También lleva el membrete de la Secretaría Privada de la Presidencia de la República, a cargo de Justo Ceja Martínez, hambre de confianza de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari y quien estuvo prófugo durante el gobierno de Ernesto Zedillo”.

Aguilar Camín quiere contar los asistentes a la marcha como si fueran millones de pesos que absorbió del dinero público, con la misma ligereza con la que cobró, altera las cifras de los participantes a una marcha, cuyos integrantes desconocían los verdaderos motivos de estar caminando por las calles.

Aguilar Camín le debe mucho a México como para que siga tratando de chantajear y alterar la realidad como si se tratara de una novela escrita por encargo. Lo único que advirtió de cierto en la marcha fue que estaba integrada por gente que no quiere cambios, y sale a las calles para que todo siga igual.

 

 

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