Un balazo en el pie
La instrumentación de los aranceles con los que ha amenazado el presidente Trump representarían para él “un balazo en el pie”.
Por castigar a otros países por diferentes razones, -y por presionarnos a México y Canadá con el tema del combate al fentanilo-, la realidad es que se le rebotará como un boomerang.
Efectivamente, al instrumentar aranceles perjudicará a los países a los que pretende castigar. Sin embargo, a quienes estará lastimando y perjudicando será a los consumidores norteamericanos, a los que se les encarecerán los productos y servicios que están acostumbrados a comprar, -y si los adquieren-, les costará más y si no les alcanza ya para pagar los nuevos precios, estará limitando su decisión de compra, lo cual puede tener un costo muy alto en su imagen pública.
Es fácil dar gusto al electorado incluso hasta con demagogia, siempre y cuando no se afecte el bolsillo de los ciudadanos, lo cual tiene impacto en la economía y las finanzas del país.
Tomar decisiones unipersonales como lo hace Trump podrá impactar en los gustos de la población, lo cual puede llevar a un rompimiento entre Trump y sus seguidores.
Esta decisión evidencia, -primeramente que el presidente Trump carece de visión y experiencia con finanzas públicas, pues su visión es empresarial.
Sin embargo, llama la atención, -primeramente-, que los colaboradores de Donald Trump, -con experiencia en temas económicos-, no hagan notar al presidente las posibles consecuencias de sus órdenes ejecutivas.
Pero aún más grave es que los economistas norteamericanos, -a través del Congreso-, no hayan enfrentado con argumentos a las “órdenes ejecutivas” del presidente que afectarán a la economía norteamericana, pero más aún, en los derechos del ciudadano, en un país que se mueve por vocación según marca la libertad del mercado.
Las decisiones personales generalmente son emocionales y son la conducta usual de quienes ejercen un gran liderazgo con base en un fuerte carisma. En contraste, los grandes estadistas trabajan apoyados en un equipo de colaboradores que aportan sus conocimientos y experiencia, de modo tal, que las decisiones terminan siendo consensuadas.
Los líderes carismáticos como Trump no sólo toman decisiones personales que pueden estar equivocadas, sino que inhiben la participación de los expertos que están a su rededor, como seguramente sucede en este caso.
El impacto de las decisiones que se convierten en órdenes ejecutivas no sólo afectará a la comunidad internacional, sino a los ciudadanos norteamericanos.
Es cosa de tiempo ver el resultado de este nievo estilo de hacer política.
¿A usted qué le parece?