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Testigos contradicen al ICE: agente no estaba en peligro cuando mató a mexicano en Houston

El agente de inmigración que le disparó y mató al mexicano Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, en Houston no estaba en peligro de ser atropellado, declararon esta semana ante un tribunal federal dos pasajeros de su camioneta.

El Departamento de Seguridad Nacional afirmó poco después del tiroteo del pasado 7 de julio que Salgado Araujo había “convertido su vehículo en un arma en un intento de atropellar a un agente del ICE” (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por sus siglas en inglés), y que el agente había disparado en defensa propia.

Los dos hombres que viajaban con Salgado Araujo en la misma camioneta escribieron en declaraciones presentadas ante el tribunal que los agentes del ICE estaban a los lados de su camioneta, nunca delante ni detrás; uno de ellos describió la versión del gobierno como “una mentira”.

Los acompañantes de Salgado esa mañana fueron arrestados y ahora se encuentran en centros de detención migratoria. Cada uno presentó peticiones de hábeas corpus, en las que alegan que su confinamiento es inconstitucional y piden al tribunal que ordene su liberación.

José Trinidad Rojas Pliego y Daniel Tirado Pantoja adjuntaron sus relatos del tiroteo a sus peticiones, lo que fue informado primero por el Texas Tribune. Ambos escribieron que han estado en Estados Unidos durante décadas y no tienen historial delictivo.

Rojas Pliego escribió en español que Salgado Araujo lo recogió a las 6:30 de esa mañana, lo cual era su rutina diaria. Luego recogieron a los otros dos hombres. El vehículo del ICE los persiguió y Salgado Araujo finalmente pensó que habían perdido al que los seguía. Entonces, de repente, los agentes los acorralaron.

Tirado Pantoja indicó que un vehículo pronto comenzó a seguirlos, “casi chocando” contra su camioneta. Escribió que se “asustaron” y se subieron a un bordillo al intentar dar la vuelta, y detalló que el vehículo del ICE los golpeó por detrás y luego otra vez del lado del conductor.

El Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al ICE, ha dicho que fue al revés: alega que Salgado Araujo embistió con su camioneta los vehículos del ICE. Un fiscal federal en Texas ha dicho que los agentes del ICE buscaban a dos hombres guatemaltecos que podrían estar sujetos a deportación y que conducían una camioneta similar a la de Salgado Araujo. La agencia afirmó que él ignoró las órdenes e intentó atropellar al agente con su vehículo, y que el agente disparó en defensa propia.

Rojas Pliego calificó la versión oficial de «una mentira» e «imposible», al asegurar que «no había ni un solo agente detrás ni delante de nosotros, solo estaban a los lados». Por su parte, Tirado Pantoja sostuvo que Salgado Araujo «había puesto el vehículo en modo de estacionamiento mientras los agentes disparaban».

Los testimonios también señalan que, tras los disparos, los agentes sacaron al trabajador herido de la camioneta, lo esposaron y lo arrojaron al suelo. Tirado Pantoja afirmó que antes de perder el conocimiento Salgado Araujo alcanzó a decir: «Ya me mataron». Rojas Pliego agregó que el agente que disparó posteriormente «nos sacó a rastras violentamente, arrojándonos al suelo mientras estábamos esposados y encadenados de pies a cabeza».

Víctor Salgado, el hermano del hombre asesinado, también pidió a un juez que ordene su liberación. Pero su abogado solicitó al tribunal que su petición quedara bajo reserva para proteger su privacidad, por lo que su relato del homicidio aún no es público.

Salgado Araujo, que vivía sin estatus legal en Estados Unidos desde hacía 35 años y dirigía un negocio de construcción de viviendas, murió esa mañana frente a su cuadrilla de obra, de la que formaba parte su propio hermano. Su familia dijo que no tenía antecedentes penales.

Su muerte, una de las al menos 10 ocurridas durante operativos de control migratorio desde el inicio de la campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump, provocó protestas generalizadas en Houston y llamados a una investigación independiente y transparente. Los agentes no llevaban cámaras corporales, y no han aparecido fotos ni videos del tiroteo.