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Nahle García se integra al PRI

Soy un admirador de la política veracruzana. No por ingenuidad, sino porque en ella —como en pocas— se aprende que algunos de sus menesteres son casi místicos para quien observa desde fuera. A quienes ven la política con distancia suele parecerles un terreno de giros inesperados; sin embargo, la experiencia enseña otra máxima: en política no hay sorpresas, hay sorprendidos.

Bajo esa lógica debe leerse un hecho que este fin de semana llamó la atención nacional: que Arturo Nahle García, hermano de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, haya reaparecido públicamente en Zacatecas para refrendar su militancia priista durante la 56 Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal del PRI.

Este sábado, el PRI zacatecano arrancó formalmente su proceso interno. El presidente estatal, Carlos Peña Badillo, junto con la secretaria general Norma Castorena Berrelleza y el delegado general del CEN, José Marco Antonio Olvera Acevedo, encabezaron la sesión que dio banderazo de salida a la reorganización partidista.

Peña Badillo habló de renovación, conciliación y unidad. Convocó a evitar “ni simpatías cegadas ni traiciones disfrazadas”, y subrayó que ningún aspirante debe estar por encima del partido. El discurso apuntó a fortalecer estructura y reconciliar militancia en medio de un proceso de afiliación que busca, según dijeron, rescatar al estado de lo que califican como ineptitud e ineficacia de los gobiernos de Morena.

En ese escenario reapareció Arturo Nahle García. Refrendó su militancia, agradeció apertura a la dirigencia y se dijo dispuesto a jugar “de delantero, de defensa, de portero, de entrenador o desde la banca”. Más allá de la metáfora deportiva, el mensaje político fue claro: está listo para participar activamente rumbo a 2027 y no descarta alianzas opositoras. “La única forma en que nos pueden ganar es dividiéndonos”, afirmó.

El Consejo también tomó decisiones estructurales. Siete nuevos consejeros estatales rindieron protesta: Cecilia Rodríguez Sucunza, Juan García Páez, Marlene Gutiérrez Méndez, Cruz Tijerin Chávez, Katia Ortiz Zavala, Manuel Escobar Chávez y Mayra Espino García. Asimismo, se autorizó la integración de Javier Torres Rodríguez, Wendy Valdez Organista, Mario Córdova Longoria, Dayanne Cruz Hernández, Roberto Lamas Alvarado, Araceli Guerrero Esquivel, Carmen Lira Sandoval, Alondra Picasso Velázquez, Nancy Hernández Tovar, Katia Ortiz Zavala, Carlos Saucedo Medrano, Luvianka Partida Chávez y Aarón López Lechuga a la Comisión Política Permanente.

Se concedió facultad de atracción a la Comisión de Procesos Internos para conducir la renovación de los Comités Directivos Municipales, Consejos Políticos Municipales y Comités Seccionales para el periodo 2026-2029. También se aprobó la consulta directa a las bases para elegir presidencias y secretarías generales municipales, con un tope de gastos de proselitismo de 25 mil 252 pesos con 40 centavos.

En paralelo, la Comisión de Justicia Partidaria, encabezada por Xóchitl Nohemí Sánchez Ruvalcaba, informó que iniciará procesos contra cerca de 50 militantes por presunta traición electoral. Además, anunció sanciones e inhabilitaciones a militantes de Jerez, Pinos, Fresnillo, Ojocaliente, Pánfilo Natera, Guadalupe y Zacatecas por actos de corrupción y violencia política en razón de género.

El mensaje es dual: reconciliación y disciplina. Unidad y depuración. Apertura y sanción. El PRI busca reconstruirse mientras enfrenta fracturas internas.

Y aquí regresa la reflexión inicial. Para quien observa superficialmente, puede parecer contradictorio que el hermano de una gobernadora emanada de Morena reafirme su militancia en el PRI y se sume a una narrativa crítica contra la Cuarta Transformación. Para quien entiende los códigos de la política mexicana, no hay sorpresa: las trayectorias personales no siempre coinciden con las filiaciones familiares; los proyectos se cruzan, se bifurcan y a veces se contraponen.

La verdadera incógnita no es la fotografía del fin de semana, sino su impacto. ¿Será Arturo Nahle García un factor real en la reorganización priista de Zacatecas? ¿Podrá el PRI traducir su discurso de unidad en cohesión efectiva? ¿O quedará todo en una escenografía de arranque interno? Las respuestas no solo importan en el altiplano; también resuenan en el Golfo.

Porque en Veracruz la política se observa con lupa y memoria larga. Que el hermano de la gobernadora Rocío Nahle García reafirme públicamente su militancia priista en otro estado no es un dato anecdótico: es un elemento que inevitablemente se leerá en el estado de cara al 2027.

Veracruz sabe que los símbolos pesan. Y si algo enseña su historia política es que los vínculos familiares no determinan estrategias, pero sí generan interpretaciones. Ahí es donde la mística vuelve a aparecer: no en lo que se ve, sino en cómo se mueve lo que parece distante.