Panistas agresores

Por Donaciano Sánchez

El doble discurso de los panistas continúa sin detenerse como una agresiva forma de hacer política, y, por si fuera poco, con una característica inseparable de los conservadores que es la discriminación, la misoginia, el autoritarismo y la segregación.

La manera de arreglar sus problemas y la de echarlos encima tiene un común denominador: el dinero. Así, el exdirector del Instituto de la Juventud Guanajuatense y diputado federal electo por el PAN, Jorge Romero Vázquez, ofreció en una audiencia judicial “reparar el daño” a una de las jóvenes que lo denunció por delitos sexuales mediante la entrega de 33 mil pesos para pagar un tratamiento psicológico, a cambio de suspender y archivar el proceso penal derivado de la denuncia en su contra.

El pragmatismo insultante de los panistas infractores que tienen en la violencia una manera de sobrevivir perdura y se manifiesta en cada acto de sus vidas. Podemos ver a senadoras del PAN cómo parecieran recargar baterías cada vez pueden alzar la voz e insultar sin más sustancia que la descalificación, con supuestos e información frágil, a veces falsa, retan todo expresión y trabajo del gobierno federal.

Otra de las manifestaciones de agresión sigue siendo la conducta presentada por el diputado local en el Congreso de la Ciudad de México, donde externa sus frustraciones Ricardo Rubio, y cada aparición de muestra su violencia contenida en discursos que muchas veces salen del tema y toman por el camino que más le conviene a esta persona acusada de violencia familiar y siempre retando a golpes a sus colegas de otros partidos, sin importar si son hombres o mujeres.

Otra de las expresiones de patología grave es el hecho de que el hijo de un ex panista como Javier Lozano Alarcón, también muestra toda una historia de enfermedades mentales. Javier Alarcón Ponzanelli, hijo del ex secretario del Trabajo con Felipe Calderón, violó a una ex compañera de trabajo, luego de haberla drogado y torturado.

La verborrea que caracteriza a Lozano Alarcón debería hacerse sentir en lugar de ese gran silencio cómplice que se muestra en estos momentos. Desde luego nadie pensaría que alguien como Javier Alarcón pudiera tener descendientes normales, pero llegar a los extremos de cometer una violación acusa una verdadera patología que debe tratarse en la cárcel.

La violación de la abogada Amarande Riojas Orozco la perpetró junto con su amigo Gabriel Castañeda Gómez Mont, familiar del que fuera secretario de Gobernación durante el sexenio de Felipe Calderón, el panista Fernando Gómez Mont.

Pareciera que el PAN cada día está más lejos de la rectitud y honradez que dice llevar a cabo y la ostenta como su escudo y característica. Todo hace suponer que son los peores, pero tratan de engañar con un discurso de pureza y apego a la fe que profesan de dientes para afuera.

Sin embargo, ni la víctima ni la jueza de control que estuvo a cargo de la audiencia aceptaron este ofrecimiento, por lo que el proceso contra Romero continúa, aunque imputado como presunto responsable de abuso sexual y no por violación, después de que la Fiscalía General del Estado pidió la reclasificación y “redujo” el delito por el que se acusa al panista.