Institutos electorales: los aniquilan ahora o nunca

Por José Ureña

La oportunidad ha caído como anillo al dedo.

A ella nos han llevado la larga campaña sexenal de desprestigio contra el Instituto Nacional Electoral (INE) y la consulta al culto personal.

Tan innecesaria ésta como pretender anular las votaciones y nuestra voluntad, hechos consumados en la presidencia de López Obrador.

Tan ilegítima como si el de Tepetitán no hubiera jurado guardar y hacer guardar la Constitución por la cual llegó al poder largamente ambicionado hasta 2024.

Pero el organismo de Lorenzo Córdova, encargado de organizar y calificar con brillantez democrática aquella jornada electoral, ha causado muchos disgustos en Palacio Nacional por no hacer su serenísima voluntad y descalificar cochinadas de su movimiento.

La situación actual anuncia la pelea definitiva.

De un lado, el Gobierno, sus gobiernos estatales, su partido y las instituciones públicas en embestida final por querer -6 votos a 5- aplazar la consulta de marras.

Enfrente, los consejeros y aliados ciudadanos interesados en evitar otro golpe contra la autonomía del instituto -el primero lo dio el Congreso al destituir al Consejo General liderado por Luis Carlos Ugalde- a iniciativa de quienes hoy van contra el de Córdova.

LA VOZ SERENA DEL DESIERTO

La discusión es bizantina.

La decisión está asumida por el supremo y debe ensalzar su figura con una consulta tamaño votación constitucional sin dinero.

Porque los de Morena y sus paleros negaron el presupuesto solicitado y nada avituallará al INE de recursos para tan magna tarea.

El coro unánime de los morenistas de todos los rumbos cardinales se rompe solamente con la voz serena y propositiva de Ricardo Monreal.

Hacienda puede ampliar las partidas, dice el jefe del control político del Senado, pero el dinero público lo reparte la Cámara de Diputados y ahí ni Ignacio Mier ni ninguna oveja oficial desobedece al supremo.

Ellos exigen lo imposible a un órgano autónomo para desbaratarlo -el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) ya está en desmantelamiento-, pero no piden resultados a su Gobierno, haya o no suficiencia.

Por ese silencio cómplice la falta de medicinas, los niños con cáncer abandonados, la inseguridad en todas las aldeas y campiñas…

Y así ni modo, México.

EN RIESGO, 60% DE APOYO

1.- Los críticos de ese ejercicio cívico, les han dictado desde el poder y no por birlibirloque, se oponen porque el Presidente tiene 60% de apoyo popular.

¿Y si tiene tanto respaldo, para qué distraer, desviar o tirar por el desagüe de la historia tanto esfuerzo y dinero?

Perdón por el oxímoron, pero la humildad discursiva también puede solazarse en las encuestas y todos los días lo hace.

Además, una expresión en urnas puede poner en riesgo tanta presunción, sobre todo si se queda tan lejos de 40% de asistencia.

Ya lo demostró el fracaso de llevar al paredón público a todos los expresidentes, ahora muertos de risa con una condena… ¡menor a 6% ciudadano!

Y 2.- El artífice de la paz magisterial en Oaxaca ha identificado la llaga nacional:

-El problema es la polarización social -destaca Francisco Ángel Villarreal.

Él renunció ante su jefe Alejandro Murat al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) en pos de la candidatura priista al Gobierno del estado.

Villarreal centrará su campaña en la garantía de actuar por la unidad y el desarrollo porque “somos gente madura y preparada profesionalmente”.