COLUMNISTAS

Elecciones judiciales

La selección de los candidatos que irán a las urnas en búsqueda de la plaza de jueces, magistrados y ministros de la SCJN no ha sido lo rigurosa que debiese haberse realizado.

Hay denuncias ciudadanas sobre la inegibilidad de algunos candidatos que tienen historial que pone en entredicho su reputación y confiabilidad, lo cual genera riesgos futuros en la impartición de justicia. Por ello veremos la liberación de criminales y por otra parte la encarcelación de enemigos políticos y gente incómoda, para quienes gobiernan y todo esto derivado de la manipulación de la interpretación de la ley.

El abuso de la gente vulnerable por parte de los cárteles genera impunidad, porque los crímenes terminan siendo ignorados, -tanto por la policía como por la misma sociedad-, y sólo cuando las víctimas tienen un nivel social de clase media para arriba y tienen capacidad de movilización social, es cuando el crimen trasciende mediáticamente y por fin nos enteramos.

El descubrimiento público del Rancho Izaguirre como un centro de entrenamiento criminal y quizá campo de exterminio, -que sin embargo sí era conocido por las autoridades-, ha puesto sobre la mesa los riesgos de una elección de funcionarios judiciales seleccionados de forma improvisada y seguramente manipulada por el gobierno en funciones.

El panorama criminal se manifiesta complejo puesto que hoy descubrimos que un importante porcentaje de sicarios y colaboradores de los cárteles han sido reclutados por la fuerza, -o a través de engaños-, manipulando ofertas de trabajo ficticias, lo cual les convierte en víctimas. Sin embargo, ésto abre cuestionamientos respecto al manejo moral y ético de la impartición de justicia.

No se ha considerado que muchos de los que hoy forman parte de los cárteles fueron secuestrados y coaccionados a través de la violencia y se integraron al grupo delictivo por miedo, simplemente movidos por un desesperado instinto de sobrevivencia.

Además, este perfil de delincuentes al haber sido forzados, quizá estén en posibilidad de desertar para intentar rescatar su vida anterior. Sin embargo, requieren de toda una estrategia para desertar y recibir una nueva identidad, lo cual no puede ser realizado de forma improvisada.

El panorama es complejo y de grandes riesgos y la renovación del cuerpo de impartidores de justicia a partir de esta reforma judicial manipulada, seguramente va a complicar este contexto de modo irreversible.

La impartición de justicia se retrasará aumentando la impunidad, simplemente por el tiempo de ajuste y adaptación. A esto añadamos los compromisos con que llegarán los nuevos impartidores de justicia, con quienes les impulsaron y ayudaron a llegar al cargo. La calidad moral y la madurez emocional han sido dos aspectos ignorados en la selección de candidatos y de ello se derivará la posibilidad de corrupción.

Entorno complicado y una sustitución radical en el equipo de impartidores de justicia, -seleccionados de modo improvisado y a la carrera-, nos presenta la posibilidad de una crisis en la impartición de justicia, que puede terminar poniendo en riesgo la gobernabilidad.

¿A usted qué le parece?