Redacción Políticos al Desnudo

  • Barcos descargan millones de toneladas en Tuxpan, Veracruz, Tampico y Coatzacoalcos.

Este año México habrá de importar de Estados Unidos más de 22 millones de toneladas de maíz amarillo, lo que refleja nuestra dependencia en materia de granos y la crisis que se vive en el campo mexicano.

Los puertos de Tampico, Tuxpan, Veracruz y Coatzacoalcos reciben un tráfico incesante de barcos cargos con granel agrícola.

Hasta septiembre Tuxpan ya había movido más de 1 millón de toneladas de granos importados y Veracruz 6.7 millones de toneladas de granel agrícola.

Por lo que hace al maíz amarillo, las compras a Estados Unidos son para abastecer a las cadenas avícola, porcícola y de alimentos balanceados. También para la industria almidonera.

La industria avícola de Jalisco y Veracruz son de los mayores importadores.

La importación de granos es un negocio multimillonario, que hasta hoy opera un selecto grupo de empresas y con un perfil demasiado bajo que levanta sospechas.

La pregunta que todos se hacen es: ¿Por qué el Gobierno de México no impulsa la siembra de maíz amarillo en los estados y con ello reduce las importaciones?

¿Quiénes son las empresas y funcionarios que se benefician de las escandalosas importaciones de granos? ¿Por qué no se ha hecho una investigación a fondo de la trama que envuelve el negocio del maíz?

No debemos olvidar que la importación de combustibles era un tema de bajo perfil, hasta que se descubrió el tráfico de gasolina y diésel, que salpicó a altos funcionarios federales.

Detrás de los negocios multimillonarios siempre está la sombra de la corrupción.

La Secretaría de Agricultura justifica las compras asegurando que las importaciones de maíz amarillo atienden el crecimiento de la demanda pecuaria.

Instituciones como la Universidad de Chapingo y el IPN han propuesto estrategias para que el Gobierno de México impulse la productividad del maíz amarillo y el maíz blanco, pero no se ha hecho nada.

En los siguientes años la demanda de maíz irá en aumento y las importaciones habrán de romper récord anuales. Mientras tanto, el campo mexicano seguirá hundiéndose.