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Los mil 600 mdp que Cuitláhuac García Jiménez desapareció

ALMA GRANDE

POR ÁNGEL ÁLVARO PEÑA

El Ingenio San Francisco se convirtió en uno de los compromisos más visibles del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez y, cinco años después, también en uno de los pendientes más evidentes de su administración. Lo que fue presentado como un rescate histórico para Lerdo de Tejada terminó sin resultados, pese a que existió un anuncio oficial, una inversión proyectada por mil 600 millones de pesos y el compromiso público de devolver la actividad productiva a una de las industrias más importantes del sur de Veracruz.

El 3 de abril de 2021, el entonces gobernador encabezó el anuncio de la reactivación del Ingenio San Francisco El Naranjal. En aquel evento afirmó que se trataba de una “palabra cumplida”, aseguró que el proyecto contaba con el respaldo del Gobierno de México y de la iniciativa privada, y sostuvo que la factoría volvería a producir azúcar, recuperando empleos y reactivando la economía regional. Incluso invitó a regresar un año después para comprobar que el ingenio estaría funcionando.

Cinco años después, ese compromiso permanece sin cumplirse.

La planta continúa sin producir azúcar, las instalaciones siguen deteriorándose y no existe un proyecto público confirmado para su rehabilitación. El rescate desapareció de la agenda gubernamental sin que se ofreciera una nueva ruta para concretarlo.

El proyecto fue impulsado junto con el empresario Jorge Fabián Cárdenas Sosa, entonces alcalde electo de Lerdo de Tejada por Morena, quien fue presentado por el propio gobernador como una de las figuras centrales de la operación a través de la empresa Comercializadora Grain South. Sin embargo, posteriormente comenzaron los cuestionamientos sobre la viabilidad jurídica del proceso y la situación legal del ingenio, mientras que la detención de Cárdenas en diciembre de 2021 terminó por detener cualquier avance del plan.

Al mismo tiempo, extrabajadores denunciaron que la rehabilitación nunca comenzó y señalaron el retiro de maquinaria, equipos y materiales del complejo industrial, además de exigir el pago de prestaciones laborales pendientes. Ninguna de esas circunstancias derivó en la reapertura del ingenio ni en la recuperación de las fuentes de empleo anunciadas.

El panorama se vuelve todavía más complejo con la reciente declaratoria de quiebra del Ingenio San Pedro, también ubicado en Lerdo de Tejada. Durante décadas, ambos ingenios sostuvieron buena parte de la economía del municipio y representaron el sustento de miles de familias. Hoy ninguno opera.

La desaparición de estas dos industrias deja al municipio con una actividad económica profundamente afectada y confirma el deterioro que enfrenta el sector azucarero en esa región de Veracruz. El caso del San Francisco ocupa un lugar especial porque su cierre no fue acompañado por un proyecto exitoso de recuperación, pese al respaldo institucional con el que fue presentado.

Los gobiernos pueden anunciar inversiones, establecer plazos y generar expectativas. Sin embargo, la evaluación de esos compromisos siempre termina en los resultados. En el Ingenio San Francisco no hay producción, no regresaron los empleos prometidos y tampoco se concretó la modernización anunciada.

Por eso, el Ingenio San Francisco permanece como una de las promesas incumplidas del sexenio de Cuitláhuac García. La expectativa de recuperar uno de los principales motores económicos de Lerdo de Tejada quedó pendiente, mientras el municipio enfrenta hoy la pérdida de los dos ingenios que durante décadas impulsaron su desarrollo. Esta columna se publica todos los lunes, miércoles y viernes.