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Alianza Generacional: el viejo proyecto con un nuevo nombre

La aparición de un nuevo partido político siempre merece atención. En teoría, ampliar la oferta electoral fortalece la democracia porque ofrece más opciones a los ciudadanos. Sin embargo, cuando el discurso y la estrategia de una organización se concentran en atraer militantes de un solo partido y en construir una estructura con actores desplazados de otras fuerzas políticas, es válido cuestionar cuál es su verdadero propósito.

Eso ocurre con Alianza Generacional por Veracruz, el proyecto encabezado por Héctor Yunes Landa. Desde su presentación pública, el mensaje ha sido claro: abrir las puertas a quienes abandonen MORENA y sumar a quienes no encontraron espacios en otros partidos para competir en las próximas elecciones.

El propio diputado local declaró que recibirán a quienes hayan formado parte de la Cuarta Transformación y estén cansados de que “los agarren de conejos”. Al mismo tiempo, dejó claro que no habrá lugar para quienes permanezcan militando en MORENA. La prioridad del nuevo partido quedó definida desde sus primeras declaraciones.

Más que hablar de una agenda para Veracruz, la conversación gira alrededor de cómo incorporar perfiles provenientes del partido en el gobierno. Esa decisión revela una estrategia política que busca debilitar a una fuerza electoral específica.

El cambio de nombre también forma parte de esa narrativa. La organización obtuvo su registro como Partido Veracruzano Antipopulista, impulsado por la asociación Veracruzana Antipopulismo. Ahora solicita al OPLE modificar oficialmente su denominación para convertirse en Alianza Generacional por Veracruz, nombre que, según Héctor Yunes, siempre estuvo contemplado desde el inicio del proyecto.

El Consejo General del OPLE deberá revisar esa solicitud junto con el nuevo logotipo, colores y documentos básicos del partido, cuyo registro entró en vigor el 1 de julio.

Yunes explicó que durante el proceso decidieron utilizar otro nombre para evitar, según él, que MORENA obstaculizara las asambleas requeridas para obtener el registro. Afirmó que realizaron 41 asambleas cuando la legislación exigía 20, reunieron alrededor de 25 mil asistentes frente a un mínimo cercano a 15 mil y presentaron 99 delegados en la asamblea estatal, cuando la norma requería 40. También señaló que enfrentaron impugnaciones que resolvieron favorablemente en los tribunales.

Superado ese proceso, el partido ya trabaja en la integración de sus 212 comités municipales antes del 8 de noviembre. Héctor Yunes aseguró que cuentan con coordinaciones en los 30 distritos electorales locales y que comenzarán a tomar protesta a los comités una vez que el OPLE apruebe el cambio de nombre y el emblema.

El perfil de quienes encabezarán esas estructuras también fue definido por el legislador. Buscarán a personas que aspiraron a candidaturas en otros partidos y no fueron postuladas, así como a excandidatos que terminaron en segundo o tercer lugar en las elecciones municipales de 2025. La apuesta consiste en reunir cuadros políticos que quedaron sin espacio en otras organizaciones.

Resulta difícil presentar esa estrategia como una renovación de la vida pública. La construcción del partido descansa en actores que ya participaron en otros proyectos políticos y ahora encuentran una nueva plataforma electoral.

También anunció que Xalapa servirá como modelo para integrar comités seccionales y representantes de casilla. De acuerdo con su planteamiento, serán familiares, vecinos, amigos y militantes quienes cuiden las mesas receptoras de votos sin recibir remuneración económica.

El calendario electoral del partido también está trazado. En 2027 competirá solo porque la legislación así lo establece para los partidos de nuevo registro. Después buscará alianzas con otras fuerzas políticas para las elecciones municipales de 2029 y para la elección de gobernador en 2030.

No se trata de una interpretación; es la ruta política anunciada por su propio fundador.

Héctor Yunes evitó responder si buscará una candidatura o si asumirá la dirigencia del partido. Prefirió señalar que esas decisiones se tomarán más adelante y pidió no centrar la discusión en su persona. Sin embargo, el proyecto está estrechamente vinculado con su trayectoria política y con su liderazgo dentro de la organización.

Durante años, el exsenador y excandidato a la gubernatura formó parte de la clase política que gobernó Veracruz desde el PRI. Hoy encabeza un nuevo partido que busca crecer incorporando figuras provenientes de otras fuerzas y captando el voto inconforme.

Cada partido tiene derecho a organizarse y competir conforme a la ley. También corresponde a la ciudadanía analizar el origen de los proyectos políticos, las trayectorias de quienes los encabezan y los objetivos que persiguen.

En este caso, el discurso de Alianza Generacional se ha concentrado menos en presentar soluciones para Veracruz que en construir una estructura para atraer perfiles de MORENA y preparar alianzas opositoras hacia 2029 y 2030.

Eso permite entender por qué muchos observan este proyecto como una herramienta para dispersar el voto del partido gobernante más que como una propuesta política distinta. El tiempo dirá si logra consolidarse por méritos propios o si termina siendo otro intento de reorganizar a una oposición que, hasta ahora, sigue buscando la fórmula para recuperar la confianza del electorado.