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Aprueban nuevos partidos políticos con viejos rostros políticos

La aparición de nuevos partidos políticos en Veracruz debería representar una buena noticia para la democracia. En teoría, más opciones significan mayor pluralidad, nuevas voces y oportunidades para que sectores ciudadanos encuentren representación fuera de las estructuras tradicionales. Sin embargo, el proceso que hoy encamina al nacimiento de 2 nuevos institutos políticos locales deja una pregunta inevitable; si realmente estamos frente a nuevas alternativas o simplemente ante el reciclaje de viejos grupos de poder.

El Organismo Público Local Electoral validó que las asociaciones Bienestar y Justicia Social A.C. y Asociación Veracruzana Antipopulismo A.C. cumplieron con los requisitos para convertirse en partidos políticos y competir en la elección de 2027. Detrás de esos nombres, sin embargo, aparecen figuras ampliamente conocidas en la política veracruzana.

Por un lado, el Partido Cardenista ligado a Antonio Luna; por el otro, el Partido Veracruzano Antipopulista, impulsado por Héctor Yunes Landa, personaje con larga trayectoria dentro del PRI y hoy identificado como fundador del movimiento Antipopulismo en Veracruz. Más que el surgimiento de nuevos liderazgos, lo que parece configurarse es la construcción de nuevas plataformas electorales para actores políticos ya posicionados.

El fenómeno no es exclusivo de Veracruz. En México, los partidos locales suelen surgir como mecanismos de supervivencia política cuando las estructuras nacionales dejan de garantizar espacios o candidaturas. Cambia el nombre, cambia el logotipo, cambia el discurso, pero muchas veces los operadores, las alianzas y los intereses permanecen intactos.

Aun así, sería injusto minimizar completamente la relevancia del proceso. Obtener el registro no fue sencillo. De 11 organizaciones que iniciaron el camino, únicamente 2 llegaron al final. El filtro legal y administrativo dejó al descubierto múltiples irregularidades: personas fallecidas registradas como afiliadas, duplicidades, ciudadanos sin derechos político-electorales vigentes y reuniones canceladas por falta de quórum. El dato revela no sólo las dificultades para construir estructuras políticas reales, sino también las prácticas cuestionables que continúan presentes incluso antes de que nazcan oficialmente los partidos.

En el caso de la organización vinculada a Héctor Yunes, el OPLE detectó más de mil registros duplicados dentro de la misma agrupación, además de inconsistencias con padrones de otros partidos nacionales. A pesar de ello, logró reunir más de 23 mil afiliaciones válidas, suficientes para cumplir con la ley. Legalmente avanzó; políticamente, sin embargo, las dudas permanecen.

 

El nombre “Antipopulista” también merece análisis. En un estado donde MORENA domina el escenario político y donde el discurso de la Cuarta Transformación mantiene fuerte respaldo social, asumir una bandera “antipopulista” parece más una estrategia de posicionamiento ideológico que una construcción ciudadana tradicional. El reto para este nuevo partido será demostrar que no nace únicamente como oposición narrativa a Morena, sino como una opción con propuestas reales para Veracruz.

Además, la llegada de nuevos partidos no sólo impactará el tablero político, también el financiero. Si el Consejo General del OPLE aprueba definitivamente ambos registros, el organismo electoral deberá redistribuir el presupuesto público destinado a prerrogativas partidistas. Es decir, el dinero que actualmente reciben los partidos existentes tendrá que repartirse entre más fuerzas políticas. En otras palabras, la democracia veracruzana será más competida, pero también más costosa para el erario.