COLUMNISTAS

Fertilizantes, soberanía y continuidad de Estado

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

Hay temas que, lejos de la coyuntura política inmediata, revelan la profundidad de un proyecto de nación. Uno de ellos es la recuperación de la industria de fertilizantes en México, un sector que durante décadas fue abandonado bajo la lógica de la privatización y la dependencia del extranjero.

Está mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue clara al reconocer los avances constatados en su reciente visita a la planta de Fertinal, operada por Petróleos Mexicanos. No se trata solo de una planta reactivada: es el símbolo de una política pública que apuesta por la autosuficiencia, la planeación de largo plazo y el fortalecimiento del campo mexicano.

Sheinbaum recordó cómo, tras la privatización de Fertimex, se desmanteló prácticamente toda la capacidad nacional de producción de fertilizantes. Las plantas se cerraron, la producción se canceló y el país quedó atado a la importación, convirtiendo un recurso estratégico en negocio para unos cuantos. El resultado fue un campo más vulnerable y una nación dependiente.

La recuperación de Fertinal durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador marcó un punto de quiebre. Hoy la planta no solo produce, sino que genera utilidades suficientes para su propia modernización, con infraestructura clave como una nueva subestación eléctrica y proyectos de gran alcance, como el amoniaducto que conectaría el Istmo de Tehuantepec con Salina Cruz y de forma directa con Coatzacoalcos, ampliando de forma significativa la capacidad productiva.

En este proceso, Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, aparece como una aliada natural de esta estrategia nacional. Su experiencia al frente de la Secretaría de Energía le permitió conocer de primera mano la recuperación del sector energético y petroquímico, así como la importancia de vincularlo con la producción de fertilizantes. No es casualidad que conozca la historia, los errores del pasado y las decisiones que hoy permiten hablar de resultados.

Más de seis mil trabajadores de la industria eléctrica, particularmente vinculados a la Termoeléctrica de Tuxpan, fueron apoyados de manera indirecta mediante el fortalecimiento de carreteras y vías de comunicación que mejoraron el acceso a esta infraestructura estratégica. La rehabilitación de caminos facilitó el traslado diario de personal, insumos y equipos especializados, lo que permitió mantener la operación y los trabajos de mantenimiento en condiciones más seguras y eficientes.

A ello se suma la labor desarrollada en la refinería de Dos Bocas, un proyecto energético de alcance nacional que, aunque se ubica en Tabasco, tiene impacto directo en Veracruz al detonar empleo, servicios, proveeduría y movilidad regional, consolidando a la entidad como un eje clave dentro del corredor energético del Golfo de México.

El impacto va más allá de los números. Una parte sustancial de estos fertilizantes se entrega de manera gratuita a pequeños productores, a través de la Secretaría de Agricultura, fortaleciendo directamente al campo, entregándoselos de mano propia al campesino y reduciendo costos para quienes históricamente han sido los más afectados por la dependencia externa. Otra parte se exporta, demostrando que la planta no solo es viable, sino competitiva.

La apuesta es clara: producir en México lo que se consume en México. Continuidad de Estado, inversión pública estratégica y una visión que entiende que la soberanía alimentaria no es discurso, sino infraestructura, energía y decisiones bien tomadas.

En tiempos donde la política suele medirse en titulares rápidos, el caso de Fertinal recuerda que hay proyectos que se construyen con paciencia, conocimiento técnico y convicción. Y que, cuando hay experiencia y continuidad, los resultados comienzan a hablar por sí solos.

PEGA Y CORRE. – La reforma a la Ley de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), lejos de fortalecer la autonomía universitaria, profundiza su subordinación administrativa al aparato estatal. Al concentrar la recaudación de recursos en los mecanismos de la Oficina Virtual de Hacienda y someter cada paso financiero a controles externos, el decreto reduce el margen de decisión interna y convierte al Rector más en un operador administrativo que en un líder académico.

La adhesión de la UPAV como Organismo Público Descentralizado, sectorizado a la SEV, abre la puerta a una tutela política permanente, donde la evaluación del desempeño y la planeación presupuestal pueden transformarse en instrumentos de control antes que de mejora institucional. Los plazos impuestos a SEFIPLAN y a la Universidad reflejan más una prisa por centralizar el manejo del dinero que una estrategia real para elevar la calidad educativa. En este escenario, la transparencia se usa como argumento, pero el costo puede ser una universidad menos autónoma y más dependiente del poder estatal. Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.