Prueba de fuego
La noticia de que existen demandas de extradición por parte de fiscales norteamericanos en contra de Manuel Bartlett por su participación en el secuestro, tortura y asesinato del agente “Kiki” Camarena en 1985, -cuando era secretario de gobernación durante el gobierno de Miguel de La Madrid-, representa una prueba de fuego para la presidenta Sheinbaum.
Según ha publicado Raymundo Riva Palacio, cuando la consejera jurídica de la presidencia, -Ernestina Godoy-, le informara de la solicitud de extradición por parte del gobierno de Estados Unidos, Bartlett solicitó la protección del gobierno de México y envió el mensaje a la presidenta de México solicitando un cargo en alguna embajada, en algún país donde no hubiese convenio de extradición, para poder obtener inmunidad diplomática y evadir la justicia.
Es altamente probable que Bartlett acuda a su amigo, el expresidente López Obrador y le pida su intervención ante la presidenta Sheinbaum. Sin embargo, no sería improbable que el expresidente interceda ante la presidenta Sheinbaum para que se evite la extradición.
De suceder este escenario, ella tendría que tomar de una vez por todas una decisión de gran trascendencia que no tiene retroceso.
De cumplir la petición de quien impulsó su carrera política, -López Obrador-, esta decisión tendría graves consecuencias, pues el gobierno del presidente Trump lo tomaría como un desaire y quizá una provocación, lo cual tendría un alto costo para el gobierno de México.
No atender la petición de López Obrador, -quien ha demostrado ser impositivo-, significaría una afrenta y un rompimiento, a no ser que el expresidente, -dimensionando la gravedad del asunto-, decida dejar a su suerte al amigo de los últimos años y colaborador, quien en el momento del deleznable hecho era su enemigo político.
Los tiempos que vienen serán de definiciones para la presidenta Sheinbaum. Conforme arrecie la presión del gobierno norteamericano, frente al cual las narrativas demagógicas y sensibleras que utilizaba López Obrador durante el primer periodo de gobierno del presidente Trump, hoy no tienen cabida.
Las noticias que llegan de Estados Unidos, respecto a las negociaciones que ese gobierno está realizando con los grandes capos ya extraditados por México,- a cambio de información-, seguramente tienen inquietos a muchos de nuestros políticos, los cuales hasta hace poco se sentían intocables.
Los movimientos que hagan muchos de ellos cambiando su residencia a otros países, les delatarán.
Posiblemente veamos muchas sorpresas en los tiempos por venir, principalmente conforme se acerquen los plazos para la renovación del T-Mec.
Estas son simples especulaciones, pues el gobierno norteamericano difícilmente compartirá sus planes y lo que deja filtrar a la prensa de su país seguramente no es casual, pues lleva premeditación, alevosía y ventaja, para generar un contexto favorable para la realización de sus propios objetivos.
¿A usted qué le parece?