ECONOMÍA

El desafío de satisfacer la demanda mundial de alimentos de manera sostenible

El aumento de la población mundial exige una producción de cultivos cada vez mayor. Sin embargo, los fertilizantes requeridos para satisfacer tal demanda conllevan un impacto ambiental a diferentes niveles, desde el empleo de materias primas finitas y el uso de la minería a procesos de fabricación poco sostenibles, pasando por la obtención de productos poco eficaces que aumentan la contaminación medioambiental.

Durante décadas, la filosofía agrícola se ha sostenido en el exceso de aportes nutritivos al campo. Como gran parte de los nutrientes se pierden por el camino, se hace necesario añadir un extra importante para satisfacer las demandas del cultivo. Esto ha generado, más allá de sobrecostes, una huella ambiental considerable, tanto en el aire como en las aguas y el suelo, haciendo a este último cada vez menos fértil.